La pulsera de las Almas Viajeras...
La pulsera de las Almas Viajeras...
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Lápiz Nómada

Hay lugares que cautivan y personas que aún más, Andrea Bergareche, fundadora del blog Lápiz Nómada, es una de esas personas. Es una chica a la que le gusta “bailar bajo la tormenta y pisar los charcos, vencer los miedos y dar el salto”. Una persona especial que un día decidió ponerse el mundo por montera y emprender un camino con destino al horizonte más lejano. Una viajera de corazón, un espíritu libre.

Además, es licenciada en Artes Visuales, escritora (su blog, del que somos fans, da buena fe de ello) y… ¡tatuadora! (de las buenas). Sí, sí, tatuadora. Por supuesto, vivir de aventura en aventura no es gratis, así que Andrea hace gala de esta habilidad a lo largo y ancho del mundo para financiar ese estilo de vida. Mientras tanto, deja que su espíritu se pierda entre los lugares más inhóspitos y las personas más increíbles de este inabarcable y maravilloso mundo en el que vivimos.

¿Quién no iba a querer saber un poquito más de ella?

Livingstone: Lo primero, muchas gracias. Es un auténtico placer y una suerte poderte tener un ratito para nosotros. Para empezar, nos gustaría saber… ¿recuerdas el momento en el que tomaste la determinación de vivir viajando?

Lápiz Nómada: Pues en mi caso, creo que no existió un momento tal, sino que el viaje o esta vida viajera, poco a poco se fue dando. La verdad es que he tenido la fortuna de tener unos padres muy viajeros con los que, cada vez que había un puente o días libres, nos íbamos de viaje. Al principio a sitios cercanos, con coche y tienda de campaña. Más adelante se compraron una furgoneta y empezamos a hacer viajes más largos, como el mes en el que recorrimos Marruecos o los viajes que hicimos por España, Portugal o Francia. Mi primer viaje como mochilera también fue con ellos, cuando nos fuimos los cuatro a recorrer Túnez, viajando en transporte local y durmiendo en hostales baratos. Con ellos descubrí que viajar no es caro y lo importante es la disponibilidad y las ganas.

Pero el gran salto creo que vino cuando me fui  de intercambio por un año a México. Ahí descubrí que era capaz de vivir sola tan lejos de mi entorno. Por eso, aunque me tocó volver a España, sólo estuve el tiempo suficiente para ahorrar para otro boleto de vuelta a México. A partir de ahí todo se fue dando, hasta llegar al segundo gran salto, cuando emprendí un viaje por Sudamérica a dedo sin fecha de regreso y abrí Lápiz Nómada para contarlo. Desde entonces, no he parado y al menos por ahora, planeo seguir viajando y contándolo.

“A veces pienso que me gustaría tener 10 vidas para vivirlas todas distintas, para tener distintas profesiones, para vivir en distintos países, para ser muchas personas.”

L: Y la pregunta no podía faltar… ¿qué te dijeron en tu entorno más cercano cuando les dijiste que una vida común y corriente no era para ti y que “soltabas amarras”?

LN: Mis padres, al ser tan viajeros y habérmelo inculcado ellos, no han podido renegar demasiado, al contrario, me han apoyado. De todas formar, mi madre cuenta que soy rebelde desde la infancia, que ya cogía la mochila y las muñecas diciendo que me iba de casa. Estudiar artes tampoco fué una decisión fácil, así que supongo que para la mayoría de mi entorno, sólo fue otra cosa más que añadir a mi trayectoria, otra de mis locuras y de mis rebeldías, como les gusta llamarlas.

Poco a poco y aunque siguen insistiendo para que gire hacia una vida más estable, van entendiendo que tengo una forma propia de encarar las cosas y aunque quizás no elija esa estabilidad, me soy capaz de arreglar. Creo que a día de hoy hasta están orgullosos de lo que hago y del camino que he tomado, de los logros que he ido consiguiendo con el blog, del libro que he autopublicado y de lo que poco a poco va llegando.

 

L: Desde muy pequeñita, has estado acostumbrada a viajar de todas las formas habidas o por haber, ¿crees que con alma viajera se nace… o se hace?

LN: Creo que ambas afirmaciones son válidad. Como comentaba, yo desde pequeña siempre he tenido ese impulso por conocer, por salir, por explorar, por probar todas las posibilidades. A veces pienso que me gustaría tener 10 vidas para vivirlas todas distintas, para tener distintas profesiones, para vivir en distintos países, para ser muchas personas.

Y eso desde luego creo que me viene de serie, ese afán por cuestionar, por cuestionarme, por querer explorar todas las posibilidades. Pero también creo que viajar engancha y que una vez empiezas, le vas cogiendo el gusto.

L: Vamos a rescatar una frase de Montaigne que hemos leído en tu blog y que nos encanta. Dice así: ” A quienes me preguntan la razón de mis viajes les contesto que se bien de lo que huyo, pero que ignoro lo que busco.” ¿Nos puedes decir qué significado tienen para ti esas palabras?

LN: Hace tiempo de esa frase de Montaigne… Supongo que por aquel entonces lo que quería era salir de mi zona de confort, de mi rutina. Yo he crecido en un pueblo muy pequeño, de sólo 60 habitantes y, aunque por una parte me siento afortunada,  siempre he tenido muchas ganas de explorar lo de afuera, lo desconocido. Y claro, cuando es desconocido es imposible saber lo que te vas a encontrar. A día de hoy no siento que huya de nada, pero sí sigo buscando. El qué, aún no lo sé. Creo que la vida nos va llevando y que a veces la clave está en dejarse fluir e ir viendo los caminos que se abren.

L: ¿Crees que existe una relación entre el crecimiento que se está dando de la cultura viajera y la necesidad cada vez mayor de las personas de sentirnos libres? ¿Tú te sientes libre?

LN: Creo que la libertad es una palabra muy grande y que a veces se usa a la ligera, como si fuese una meta a alcanzar, el caramelo al final de camino. Sinceramente creo que no somos libres, estamos condicionados por la sociedad, por nuestra cultura, por nuestra forma de pensar.

Creo que los viajes te hacen más libre, desde luego, es una de las razones por las que viajo. Los viajes te expanden, expanden tu forma de pensar, rompen con muchos de los perjuicios aprendidos y nos enseñan que existen otras muchas realidades. Pero al final siempre  somos presa de nuestra época, de nuestra realidad, de los valores que nos han ido transmitiendo. Crecer es también aprender a liberarse de ellos y viajar es una herramienta para hacerlo.

“Fue un momento muy especial en el que ví frente a mí que los miedos y las limitaciones las tenemos en nuestra cabeza y que depende de nosotros hasta donde queramos llegar.”

L: Hablando de personas… ¿cuál es el tatuaje más curioso que te han pedido que realizaras durante tus viajes? ¿ Y el que recuerdas como más especial?

LN: Los tatuajes suelen ser algo muy especial. Para mí son un intercambio de energía, un momento muy íntimo con la persona que tatúo. Creo que uno de los más curiosos que he hecho lo realicé en Finlandia. Era un tatuaje sin significado alguno que yo al principio pensé que era un dibujo que la parsona había hecho en su infancia, pero finalmente resultó ser un dibujo que había hecho en un tiempo muerto de la universidad.

De los más especiales… La verdad es que como digo la acción de tatuar suele ser muy especial, pero quizás uno de los más significativos fue unas manos que tatué en México a un viajero que había conocido a una gran amiga, después de que ambos hubiesen hecho un viaje de ácido en Xilitla, un lugar muy especial de la República que parece sacado de un cuadro de Dalí. En su viaje le habían encontrado un significado trascendental a la figura que formaban las palmas y por eso el chico decidió tatuárselo.

L: Nos imaginamos que una vez en marcha, viajar sola te habrá aportado un sinfín de cosas que viajar acompañada no te da. Una de esas cosas, y tú lo repites en tu blog en varias ocasiones, es conocerte mejor a ti misma. ¿Viajando has aprendido más de ti misma o de la gente que te has cruzado en tu camino?

LN: Es una pregunta complicada, puesto que las personas con las que te vas encontrando también te ayudan a conocerte más a ti misma. Muchas veces nos reflejamos en los demás y esas personas, aunque extrañas, nos reflejan una imagen de nosotros mismos que, si sabes observarla con los ojos adecuados, también te dervuelve una parte de ti, de tu personalidad, de tu forma de pensar y actuar. Por eso creo que ambas están relacionadas. Viajando aprendo de mí misma tanto cuando estoy sola como cuando comparto con los demás.

L: Viajar sola, por otro lado, te lleva necesariamente a situaciones límite. ¿Nos puedes contar alguna experiencia positivia en la que tú misma dijeses: “guau, no era consciente de que podía hacer o conseguir algo así”?

LN: Puede parecer una tontería o una trivialidad, pero uno de esos momentos lo viví en lo alto del Huayna Picchu. Para mí, estar ahí arriba, a más de 2.000 metros de altura y entender que había llegado hasta ahí por mis propios medios después de viajar a dedo desde Argentina, de viajar con extraños, de alojarme en casas de desconocidos, de cruzar distintos países, de haber llegado caminando hasta allí y luego haber subido todos aquellos metros… Fue un momento muy especial en el que ví frente a mí que los miedos y las limitaciones las tenemos en nuestra cabeza y que depende de nosotros hasta donde queramos llegar.

L: Desde luego, leerte y escucharte es una llamada a la acción para el resto. Una invitación a salir de la zona de confort, sin embargo, hay mucha gente que piensa que esa vida está “fuera de su alcance”. ¿Qué dirías, en 2 líneas a esas personas?

LN: Que como decía, las limitaciones están en nuestra cabeza, en todas esas creencias que nos repetimos a diario, en todos esos “no puedo” que nos decimos a nosotros mismos una y otra vez. Lo importante es intentarlo. Si no se intenta, está claro que nunca llegaremos a nigún lado.

L: Como se suele decir, la anteúltima y nos vamos…. Te vamos a decir 2 palabras y queremos que nos digas la primera palabra o idea que te venga a la cabeza, ¿va?

LIBERTAR: Sueño

RECUERDOS: Identidad

L: Y por último, vamos a hacerte pensar un poco, si dentro de muchos muchos años, volvieras la vista atrás, ¿qué lugar no te perdonarías no haber visitado?

LN: Ufff, ¡hay tantos! Tengo ganas de ir a la india, aunque sé que va a ser un desafío para mí. En algún momento también me gustaría explorar al menos una parte de África y con Tierra de Fuego tengo una cuenta pendiente que saldar desde la infancia.


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