La pulsera de las Almas Viajeras...
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Aprendizaje Viajero

Hoy estamos con Pablo y Let, dos viajeros que son unos “culos inquietos”, como ellos mismos se definen. Los artistas que han creado el blog Aprendizaje Viajero. Sí, artistas, y es que si ese blog no es “arte”, pues nosotros ya no sabríamos decir qué lo es.

La primera vez que la casualidad hizo que les conociésemos, fue buscando información sobre qué ver en Berlín en tres días. La magia de su blog, el cariño con el que están escritos sus post y lo ingenioso de su contenido, hizo que nos quedásemos navegando durante horas con una sonrisa en la cara y enamorándonos de sus “viajes fantasticulares”.

Desde entonces, somos fieles seguidores y hoy estamos encantados de tenerles con nosotros.

Habiendo “perseguido a Drácula por Rumanía y al espíritu de John Lennon en Central Park, anacondas en el Amazonas e historias de la guerra en el Sarajevo…” ¿Cómo no iban a pasar por nuestro blog de Almas Viajeras?

Livingstone: Let de Cantabria (la tierruca), Pablo de Salamanca… ¿En qué punto converge vuestra historia antes de aquel noviembre de 2016 en el que os subís juntos a un avión por primera vez?

Aprendizaje viajero. Pablo: Pues el punto de encuentro es Madrid, ciudad que amamos con locura ahora que vivimos a 10.000 km. de ella. Pronto nos dimos cuenta de que lo que nos gustaba a los dos era viajar, conocer distintas culturas, gente, comidas. Aprender, vaya. Noviembre de 2016 nos vio embarcar juntos a un avión por primera vez rumbo a Escocia. Pero ese mismo mes viajamos también a Rumanía y Nueva York. Fue un mes muy intenso (y frío).

Nos habíamos conocido hace menos de seis meses pero parecía que llevásemos años juntos. Después vinieron escapadas casi todas los fines de semana y puentes, haciendo malabares con el dinero y buscando chollos por internet que encajasen con nuestros días de vacaciones. Un año más tarde hicimos las maletas y nos establecimos en La Paz, Bolivia, para recorrer tranquilamente todo el continente Latinoamericano mientras que aprendíamos (eso siempre) de uno de los países más únicos y menos globalizados del mundo.

“Eso es lo bonito, que cada viaje te va transformando, te moldea como plastilina. Eso es precioso, porque nunca coges el avión de vuelta de la misma manera, ni siendo la misma persona.”

L: Definís vuestro blog como un “hijo” y no es para menos ya que está claro que la dedicación y cariño que le ponéis es increíble. Si vuestros lectores tuviesen que definirlo con tres palabras, ¿cuáles os gustaría que fuesen? O dicho de otro modo, ¿qué queréis transmitir a esa gente que os lee desde casa?

AV: Let: La verdad es que sí que es un hijo, ya que ha crecido de la nada con un poquito de cada uno de nosotros. Creo que de Pablo tiene la constancia y el esfuerzo y de mí ha pillado la espontaneidad y las historias más humanas.

Llamamos al blog Aprendizaje Viajero porque si hay algo que todo el mundo hace cuando viaja es aprender. De repente, mil millones de estímulos nuevos te rodean y, eso sí, tienes que estar avispada para pillarlos todos. Pero, aunque te quedes con uno de esos estímulos ya te vas a ir a dormir totalmente cambiada. Otra de las cosas que queremos que la gente sienta al leernos y viajar con nosotros es que nos lo pasamos muy bien y que disfrutamos mucho de lo que hacemos y de por donde pasamos. Es un gustazo que la gente te escriba y te diga que lo que ha encontrado en el blog le ha servido más que cualquier otra cosa. Es un gustazo saber que algo que nos hace muy felices está ayudando a la gente de una forma u otra.

L: Sabemos que os encanta la música, a Pablo en particular le apasiona. Si tuvieseis que elegir cada uno una canción para viajar, ¿cuál diríais que sería la vuestra? 

AV: Pablo: Qué gran pregunta y cómo me gusta hablar de música. Cuando vuelva a España os haré una foto de la guantera de mi coche y la cantidad de discos y discos que tengo ahí…y todos son perfectos para viajar! Yo creo que depende del momento, si estás cruzando Castilla podrías ponerte el disco entero de Appetite for Destruction de Guns ´n´Roses, si vas por una carretera de costa al atardecer nada como Reckoner de Radiohead, o Your Hand in Mine de Explosions in the Sky. Para la nieve fría el álbum entero de Hopes & Fears de Keane, y para callejear por la ciudad nada como el Jolene de Ray LaMontagne (nada que ver con Dolly Parton). Para volver a casa después de una noche larga Lover you should´ve come over de Jeff Buckley o cualquier canción de Fabrizio de André. Cualquiera. Era el mejor.

Para cantar durante un viaje entero Lucecita de Jeites, y para mover la cabeza hasta que se te rompa el cuello (siempre de copiloto, claro) Know your Enemy de Rage Against the Machine. Siempre que grabamos algún vídeo con nuestra cámara compacta paso más tiempo pensando en la canción que elegiré después que en las tomas en sí. Por ahora hemos usado el He Films the Clouds pt2 de Maybeshewill para el que grabamos con el dron sobrevolando la cordillera de los Andes en el sur de Bolivia y norte de Chile, cuando pasamos por el Salar de Uyuni. Es el tema que más me gustó, sin duda.

Aunque uff, me he dejado en el tintero otras veinte, pero no quería dar la turra en esta sección, le cedo las teclas a Let:

Let:  Aparte de pillar el coche y salir a la carretera o un avión y echar a volar, a mí lo que más me gusta es ponerme una canción y saber que sin salir de mi habitación ya estoy viajando. Así de sopetón, si tengo que pensar en alguna canción que me hace sentir eso, la verdad es que se me vienen dos a la mente, por un lado, Paradise de Coldplay… Creo que, sobre todo, la parte instrumental tiene algo mágico que me hace dar saltos como ese “elefante” de su videoclip, es algo bastante difícil de explicar, pero te saltan chispas dentro del pecho. La otra canción es Somos de Colores de Tontxu, esta canción me flipa desde peque, es muy buenrollera y creo que transmite un mensaje brutal “viaja con la mente… los mejores viajes se hacen sin dinero”.

4.- Y una para haceros pensar (y rabiar un poco), si tuvieseis que poneros de acuerdo para llevar UNA CANCIÓN un buen rato en bucle en el coche en esos largos viajes que os hacéis por carretera, ¿cuál sería? 

AV: Llevamos un rato debatiendo y hemos elegido, tras dudas y propuestas, el temón de Keane, Sovereign Light Café. Como podéis comprobar, somos muy fans de la banda inglesa, hasta tal punto que hace año y medio nos escapamos a Estocolmo (con escala en Copenhague y tren posterior hasta la capital sueca) para ver en directo al vocalista, Tom Chaplin.

De los conciertos más increíbles (y raros) que recuerdo. No se si habéis estado en un concierto en el país escandinavo pero el silencio y el respeto me impresionó.

“Off the record Let nos confiesa que Pablo elegiría el “ipno” de Modernonia, aunque no lo admitiría en una entrevista.” ^^

“Si hay algo que todo el mundo hace cuando viaja es aprender. De repente, mil millones de estímulos nuevos te rodean y, eso sí, tienes que estar avispada para pillarlos todos. Pero, aunque te quedes con uno de esos estímulos ya te vas a ir a dormir totalmente cambiada.”

L: Decís que cada viaje es una inspiración y un aprendizaje. ¿Cuál diríais que es la mayor lección que habéis aprendido viajando?

AV: Pablo: La palabra Aprendizaje la llevamos por bandera (y la escribimos con mayúsculas) porque es lo más importante que nos llevamos de cada viaje. Puedes haber aprendido culturas del país “x”, comidas, tradiciones o lo que sea, o también puedes haber encontrado parte de ti en el rincón más remoto.

Eso es lo bonito, que cada viaje te va transformando, te moldea como plastilina. Eso es precioso, porque nunca coges el avión de vuelta de la misma manera, ni siendo la misma persona. Nosotros siempre decimos que un viaje se puede dividir en tres sub-viajes. El primero es el “pre”, es decir, planearlo, pensarlo, imaginarlo. El siguiente es el viaje en sí y el último es el recuerdo que se te ha quedado impregnado, el recuerdo que vas transformando cada vez que piensas en el viaje. Pasen los años que pasen.

Pero también aprendes a salir de tu zona de confort, aprender a estar en mitad del Amazonas con una cuerda y un trozo de carne de res pescando las pirañas que serán tu cena. Literal, nos pasó el año pasado y sí, Let pescó más que yo y compartió.

L: ¿Y el mayor reto al que os habéis enfrentado?

AV: Let: Creo que ahora mismo si pienso en uno es el de venirnos a Bolivia. Decir que vivíamos en Madrid muy a gustico los dos, cada uno con un trabajo estable, casitas muy majas y un ambiente conocido en el que nos movíamos como lo seda… y de repente, a tomar por saco. Salió una oportunidad en Bolivia, hicimos nuestras maletas, no sin antes volver a llenar de trastos las casas de nuestros padres, y nos fuimos a 10.000 km al menos por un año.

Recuerdo que a Pablo le dieron tales palpitaciones que hasta volvió a fumar, aunque la recaída no le duró mucho. Pablo: Ya lo he dejado, eh? Fueron unos días intensos y ansiosos pero ya estoy nicotine-free de nuevo. Let: Y es que mudarse a La Paz no es como hacerlo a Buenos Aires o Santiago de Chile y la leche cuando te bajas en el aeropuerto Internacional de La Paz, a parte de por la altura, es bestial. Eso sí, no nos arrepentimos ni una pizquita, nada de nada, y es que o tomas estas oportunidades o te estarías preguntando siempre qué hubiera pasado si…

L: ¿Cómo definiríais para alguien que no ha salido nunca de su “zona de confort”, lo que significa para vosotros viajar”?

AV: Si acaba de leer la anterior pregunta ya sabrá que nunca es tan fácil como lo pintan, pero es un chute de adrenalina. Es, repitiéndome, no quedarnos con la pregunta de “y si…” en nuestra cabeza. Ahora me acuerdo de una frase de la película francesa Quiéreme si te atreves y le robaré la primera parte, viajar es “felicidad en estado puro, brutal, natural, volcánica”.

Viajar hace que te choques con mil realidades, que ves por la tele, mientras tomas tu tazón de leche y ya ni te afectan. Viajar hace que vuelvas a despertarte. Eso es, creo que, de repente, hace que vuelvas a vivir.

L: Como decíamos, somos muy fans de la sección viajes fantasticulares, es de lo más original que hemos visto en la blogosfera. ¿Si pudieseis hacer un viaje a uno de esos “mundos” o “lugares” en la realidad, cuál sería?

AV: Pablo: ¡Uff! la verdad es que acompañar a Frodo con una espada luchando contra Orcos en la Tierra Media me parece un planazo. Aunque los que mejor vivían eran los elfos en Rivendel, eso sin duda. Sería una pasada poder adentrarse en el mundo de Tolkien, y en estos Viajes Fantasticulares intenté entrar de alguna manera en ellos, al menos mojar el dedo gordo del pie.

Aunque la idea de que llegue una lechuza a mi casa invitándome a ir a Hogwarts me parecería una pasada también.

A la luna ni de coña, que no hay wifi ni galletas Dinosaurio. Ir a la República Dictatorial de Moderdonia sería muy divertido, eso seguro, aunque el descontrol que se formaría sería de locos.

Creo que mientras escribo esto se me acaban de ocurrir unos cuantos Viajes Fantasticulares más que me encantaría hacer, ¡viva la inspiración!!

L: Y… ¿qué tres cosas os llevaríais en la mochila para ese viaje?

AV:Pablo: Me ha gustado el ejercicio de reflexión, y le voy a dar una vuelta, con vuestro permiso.

Si fuese a la Tierra Media de Tolkien me llevaría la Nimbus 2000 de Harry Potter para hacerle la vida más fácil a la Comunidad jejejeej  Y si fuese a Hogwarts me llevaría Pan de Lembas quizás a Elrond para que Dumbledore flipe con él y le de una Cátedra. Aprobaría con la gorra.

Por cierto, si alguien en los comentarios quiere dejar sus objetos, que nos eche una mano y diga cuáles y por qué los llevaría.

L: Decís habitualmente que os gusta hablar con la gente de los lugares que visitáis, ¿creéis que es la mejor forma de conocer un lugar? ¿Hay alguna persona que os haya marcado especialmente?

AV: Let: Creemos que conocer a la gente que vive en el lugar que visitas es fundamental, quién mejor que esas personas para abrirte a un nuevo mundo. Pero, si hay algo a mí que también me ha chocado al viajar es el ir a visitar a un amigo o conocido a un nuevo destino que ahora es su hogar. La mayor parte de las veces me ha parecido una persona diferente a la que yo conocía, como si el lugar le hubiese calado hasta el fondo. A través de ellos en ese nuevo lugar también he descubierto muchísimas cosas nuevas y me han enseñado a moverme diferente y saber apreciar ciertas cosas que solo el tiempo te da.

La verdad es que no podemos personalizar en alguien concreto. Han sido en mayor o menor medida todas las personas que se han cruzado por el camino, incluso los guías de los free tours y su manera de contarnos lo primero de una ciudad.

L: Y por último, ¿un consejo para esas almas viajeras dormidas que aún no se han atrevido a dar el paso para vivir la vida de sus sueños?

AV: Let: Creo que en estos casos siempre se dice lo mismo, y es que se lancen. Eso sí, yo no soy de las que le dice a todo el chichirimundi que se vaya a dar la vuelta al mundo. No creo que todo el mundo busque eso ni lo necesite. No veo necesario dejar todo y lanzarse a viajar, aunque ahora parece que es algo que tengas que hacer porque si no, no eres un viajero. No, no. Que viajen claro, pero que lo hagan de la manera que puedan, incluso yendo al nuevo restaurante indio que han abierto a la vuelta de la esquina o haciendo la escapada anual a Menorca. Solo les diré que atesoren esas experiencias como algo único y valioso y que intenten aprender mucho y todo el rato de todo aquello por lo que están pasando.

Y si lo de lanzarse a vivir viajando es el sueño de alguien, que lo persiga, pero que se dé tiempo. Que aunque todo el mundo meta prisa y se fije en la edad no todos tenemos que vivir todo antes de los 30. Cualquier edad y momento es bueno y cuando llega, lo sabes.


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